Cuatro errores que no deberías cometer jamás si recibes una notificación de Hacienda.

Si te llega una notificación de Hacienda no debes entrar en pánico. Todo lo contrario: tu reacción tiene que ser fría como el hielo y estar encaminada a no cometer ni un error. Los despachos de abogados aseguran que los contribuyentes suelen tomar las decisiones equivocadas cuanto reciben una carta del fisco y que cuando van a pedir ayuda a los profesionales ya es demasiado tarde.

“A diario, recibimos consultas de contribuyentes a los que se les exige una deuda tributaria preguntándonos si el problema tiene solución. En la mayoría de los casos sí podría haberla tenido si no hubieran cometido errores y no hubieran tomado malas decisiones”, explica el blog Ático Jurídico del despacho Salcedo Abogados.

El despacho, basándose en su experiencia diaria, ha recopilado las cuatro cosas que un contribuyente nunca debería hacer al recibir una notificación de Hacienda:

1. Guardarla en el cajón o la ‘táctica del avestruz’. Uno de los errores más frecuentes es ignorar la carta y pensar que si no le hacemos caso y no contestamos al final Hacienda se acabará olvidando de nosotros. “En la práctica, los contribuyentes que optan por esta opción acaban afrontando el problema muy tarde, normalmente cuando ya se les exige la deuda en apremio o han recibido un embargo”, detalla el blog.

Y es que, recuerda, cuanto más tiempo pase, más complicado será anular la liquidación que exige el fisco y menos oportunidades habrá de discutir el fondo del asunto que ha generado la discordia con el contribuyente.

El único caso en el que merece la pena apostar por la ‘táctica del avestruz’ es en los últimos días de la campaña de la renta. Es decir, justo ahora (la Campaña 2015 finaliza el jueves 30 de junio). El motivo es que Hacienda, en el ejercicio de sus comprobaciones, suele notificar a los contribuyentes los errores (ya sean voluntarios o involuntarios) que cometieron en las rentas de ejercicios anteriores, sobre todo en la de cinco años atrás que es la que prescribe (en este caso, hablamos de 2010). A estas alturas del año, entre que el fisco manda por carta la notificación y Correos la devuelve ya habrá pasado el plazo y el contribuyente podrá librarse de la deuda.

2. Acudir a los funcionarios de Hacienda en busca de consejo. Otra mala praxis habitual entre los contribuyentes es acudir a una oficina de Hacienda, con la notificación en mano, para pedir consejo a los funcionarios sobre si deberían acatar la liquidación o recurrirla. Salvo contadísimas ocasiones, el funcionario de turno aconsejará al ciudadano que no recurra porque se va a gastar dinero en abogados y no le va a servir de nada.

“Normalmente los contribuyentes se dan cuenta con el tiempo del error, cuando leen en alguna página de internet casos similares o se enteran de alguna sentencia dictada con resultado variable en un caso idéntico al suyo. Pero para entonces, el plazo que tenían para recurrir ya ha terminado y normalmente no hay nada que se pueda hacer para anular la deuda tributaria”, recalca Ático Jurídico.

3. Pedir ayuda a su asesor fiscal. Los contribuyentes suelen confiar en sus asesores fiscales, quienes les presentan la declaración de la renta y les llevan las facturas y todo tipo de papeleos tributarios y ése es otro de los errores que no debemos cometer. Tal y como alerta el despacho, una cosa es realizar declaraciones tributarias y otra muy distinta interponer recursos contra liquidaciones y sanciones de Hacienda.

“No se trata de trabajos mejores o peores, simplemente son cosas diferentes. Por norma, el asesor no está acostumbrado a recurrir más allá de recursos de reposición o reclamaciones económico-administrativas y no tendrá la experiencia suficiente como para afrontar con garantías un recurso hasta el final”, añade el blog.

4. Abandonar el recurso a medio camino. El último error habitual en los contribuyentes es iniciar el recurso y no llegar hasta el final. Ahora bien, los expertos recuerdan que el proceso puede ser muy largo y que las garantías no empiezan hasta que el caso sale del área de influencia de Hacienda.

“Un contribuyente puede estar años recurriendo sin que, en la práctica, su caso haya sido estudiado y resuelto por un juez independiente, sino únicamente por funcionarios de Hacienda. En este tipo de asuntos, las probabilidades de obtener una resolución favorable solo comienzan cuando se interpone un recurso contencioso administrativo que será resuelto por la justicia”, detalla.

Desde Ático Jurídico recuerdan que todos estos errores que cometen los contribuyentes con demasiada frecuencia solo tienen una gran beneficiaria: la Agencia Tributaria. “Al final acaba recaudando casi sin oposición deudas que perfectamente podrían haber sido anuladas”. Por eso piden a los contribuyentes que defiendan más y mejor sus derechos ante el fisco.

icon-irn